
Una mañana temprano
cuando el sol no había salido
dos pajarillos hablaban
de sus cantes y sonidos
el más pequeño decía
yo canto mejor que tú
y el mayor le respondía
nada de eso Jeremías
el pequeño sugirió
con su voz de valentía,
pues hacemos una prueba
y verás como te gano
que a mí me enseñó mi abuelo
cuanto estaba en el pantano.
Te equivocas, te confundes
te ganaré yo a tí
pues yo aprendí en las cumbres
con mi tío el periquín.
Se pusieron a cantar
los dos a cual el más fuerte
sus cuerdas vocales
anunciaban su muerte
¿por qué chillarían tanto?
los dos lindos pajarillos
de tanta ambición
su cante terminó en llanto
los dos quedaron ya mudos.
¡Qué mala suerte tuvieron!
ni con un simple estornudo
sus vocecitas volvieron;
después de un rato pensando
por señas se comunicaron
vamos ya pronto volando
al médico del pantano
que nos de una medicina
y así los dos nos curamos,
llegaron a ver al médico
y por señas le comunicaron
lo que a los dos pajarillos
en la voz les había pasado;
una buena medicina
el doctor les entregó
dos días los pajarillos
la tomaron con pasión
ambos muy bien se curaron
y en sus mentes quedó grabado
que nunca más en sus vidas
harían una cosa igual
a aquella gran tontería.
M.I.Vázquez
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